El calentamiento global es un fenómeno real, cuyos efectos nos hacen ver que el límite de crecimiento, en cuanto a la explotación de las fuentes convencionales de energía, se ha alcanzado ya. Por una parte, el abasteciento de combustibles fósiles se acerca a una pronta declinación; nuestra capacidad productiva está profundamente ligada a las reservas naturales de energéticos no renovables (carbón, gas, petróleo) y éstas se consumen. Por otra parte, el grado de contaminación por GEI que ocasiona el consumo de estas reservas genera a su vez riesgos ambientales.
Es urgente comenzar una transición (revolución) energética, esto es, adoptar otros paradigmas energéticos a nivel mundial. ¿Cuáles son los candidatos más idóneos para nuestro país?
Entre las estrategias de mitigación de la emisión de gases de invernadero, está el uso de otros métodos limpios para generar energía y la regeneración de recursos forestales.
Este blog trata de abordar las perspectivas de una transición energética, como estrategia para mitigar los efectos del cambio climático, en el contexto específico de nuestro país.
El paradigma petrolero
México ocupó el catorceavo lugar mundial en reservas probadas de petróleo crudo en 2006; el sexto entre los países productores de petróleo crudo en 2005; mientras que como empresa, Petróleos Mexicanos ocupó el tercer lugar en 2004. La producción de petróleo crudo ascendió a 3.3 millones de barriles diarios.
El paradigma del petróleo está de hecho fuertemente anclado en los directores del desarrollo nacional, incluyendo industria y secretarías de estado. Para la generación de energía en México, las políticas gubernamentales dictan que el país debe crecer al menor costo: esto nos lleva a la dependencia creciente de las fuentes de hidrocarburos.
- De acuerdo con las predicciones de los indicadores económicos, las importaciones de gasolina pueden subir entre desde 50 hasta 80%.
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